12/1/09

JUNTOS PARA SIEMPRE


Mis manos
en tus manos,

tus ojos,

en mis ojos.


El amanecer,

ilumina la estancia,

donde tantas veces

se fundieron
nuestros cuerpos.

Ahora se funden nuestras almas,

en un suave pero firme abrazo,

que fluye libremente.


Nuestros corazones
sonríen,
entre
silencios cómplices,
y palabras perdidas.

En esta complicidad,

surge la magia,

que nutre cada instante

de nuestras vidas.